El Regreso

Por Edwin Abreu

Edwin Abreu-foto portadaMiami, Nov 9, 2014. Después de un tiempo concentrado más en la familia y la parte empresarial, hoy regresamos a continuar expresando nuestras opiniones sobre los diversos temas de interés social, y los problemas que afectan al mundo.

Es difícil permanecer indiferente ante el auge de la criminalidad, el aumento de la pobreza, la corrupción, y la impunidad judicial, y las intrigas entre nuestra propia gente de las comunidades dominicanas en el exterior. Es terrible ser testigo de que la corrupción y la complicidad con ésta, son causas principales de la pobreza de las gentes y por consecuencia, en parte, causante del crimen callejero.

Me resulta incómodo aceptar lo que expresa con preocupación la iglesia católica de la República Dominicana cuando dice “Ahora parece que lo correcto es lo anormal, raro, extraño y fuera de lo común”. Todo a raíz de la afrenta de legisladores dominicanos en contra del Procurador General de la República de ese país, quien ha iniciado una lucha contra la corrupción pública, y en particular, contra el Senador Félix Bautista. Todo parece tan evidente con los hechos y pruebas que se aportan contra los corruptos, que la única explicación que tengo en este momento es pensar que el poder absoluto que le garantiza la permanencia en el poder los pone borrachos, sordos y ciegos; otros dirán desquiciados.

Lo que ha pasado en México es otro ejemplo del poder de la corrupción y la locura que produce el control del poder político. Los dueños y amos de Iguala, México, el ex-alcalde José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, supuestamente usaron su poder para aliarse con el crimen organizado y terminar con la vida de más de 43 estudiantes. Hoy los políticos corruptos tienen tanto dinero que pueden comprar y manipular todo para  alternarse el poder entre el esposo, la esposa, los hijos, y sus generaciones. El Sr. Abarca era el alcalde, pero su esposa estaba en campaña para ser alcaldesa. Todo el mundo sabía, todo el mundo escuchaba, y la pregunta es ¿era tan difícil tocar a esos políticos poderosos?

Por último me refiero a lo que escucho de mi comunidad dominicana de Miami, lo que leo en los inoportunos correos electrónicos que recibo; no veo, porque me he apartado un poco de esos grupos ruidosos que suelen girar alrededor del mismo círculo de la división, la intriga y el descrédito. Los que aprovechan el don recibido de tener lenguas sueltas y bocas anchas para soltar todo lo que a su malogrado cerebro y frustrado corazón llega. Aquellos a los que por conveniencia para conocerlos más hay que extenderle el saludo y complacerlos en su egocentrismo  y ansias de idolatría. En la Florida, en particular en Miami Dade y Broward, los cubanos son poder, los haitianos son poder; los boricuas, los venezolanos y colombianos avanzan, menos nosotros…LOS DOMINICANOS….

1 Comment

  1. Hola Edwin. Excelente reflexión la que haces sobre nuestro país y la realidad de nuestros compatriotas en Miami. Te felicito también por lo bien escrito que está el artículo. Un abrazo.

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